Dánica cierra su planta de Llavallol y se apaga una fábrica de casi noventa años
La empresa comunicó el cierre con un cartel en el ingreso, los trabajadores armaron una carpa y el sindicato denunció la situación ante la Provincia. Detrás de la persiana baja queda un predio fabril grande y un oficio que no se reemplaza de un día para el otro.
Redacción El Corte

La planta de Dánica en Llavallol, en Lomas de Zamora, baja las persianas después de casi nueve décadas de actividad. La decisión la comunicó la firma que maneja la marca con un cartel en el ingreso: los trabajadores lo encontraron al llegar y ya no pudieron entrar a trabajar.
En sus mejores momentos la fábrica llegó a tener 150 trabajadores; la dotación quedó reducida a alrededor de 30. Arrancó en 1939 y en 1963 fue una de las primeras empresas del país en producir margarina de origen vegetal. Los intentos por sostenerla fueron quedando en el camino: hubo un cierre anunciado, después una reapertura acotada dedicada sobre todo al envasado, y ahora el final. La empresa asegura que las alternativas no alcanzaron para sostener la competitividad de la planta.
Los trabajadores armaron una carpa en las inmediaciones y sostienen una permanencia por turnos. El sindicato aceitero presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo bonaerense y reclama respuestas.
El cierre no se mide solo en puestos de trabajo. Detrás queda un predio fabril grande sobre la calle Asamblea, en una zona de fuerte tradición industrial, y la pregunta de siempre: qué pasa con esos terrenos cuando las empresas se van. Una fábrica de casi noventa años no se apaga en un día, pero deja de golpe un oficio que no se reemplaza con un cartel en la puerta.