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El peronismo se rearma en el Senado con riesgo de fractura

La propuesta de unificar las bancadas bajo un Bloque Justicialista expuso la fragilidad del espacio: Convicción Federal ratificó su autonomía y otros senadores evalúan jugar por fuera.

Redacción El Corte

Después del retroceso electoral, el peronismo del Senado entró en una discusión por su identidad, su tamaño y su conducción. La conducción de José Mayans propuso unificar las tres bancadas —Frente Nacional y Popular, Unidad Ciudadana y Convicción Federal— en un solo Bloque Justicialista, con la idea de mostrar cohesión frente al armado de La Libertad Avanza.

El gesto produjo el efecto contrario. Convicción Federal, integrado por Carolina Moisés, Fernando Salino, Guillermo Andrada y Fernando Rejal, ratificó que no piensa integrarse: considera que la propuesta no fue consensuada y que no representa la diversidad interna del espacio. Moisés lo planteó en redes al señalar que la unidad se proclama sin convocar a quienes piensan distinto. A esa posición se suma un dato territorial, porque varios de esos senadores responden a gobernadores que no quieren perder autonomía.

El riesgo de fondo es una fractura inédita que, además de reordenar los bloques, deje al peronismo con su representación más baja en el Senado desde 1983, en una Cámara donde La Libertad Avanza avanza posiciones.

La discusión sobre nombres y bloques tiene una consecuencia práctica: con menos bancas propias, cada ley se negocia desde una posición más débil. Y en el medio quedan los distritos que dependen de esas negociaciones para financiar obras y servicios.